En la siguiente reflexión me gustaría hacer alusión al control como ejercicio de poder, pero no a aquel que se ejerce por parte del poder establecido hacia los ciudadanos, sino el que se podría y debería ejercer a la inversa.
En una sociedad participativa, el control social es el derecho y el deber de los ciudadanos que, como ejercicio de su derecho de participación, controlan el buen manejo que realiza el poder establecido de la gestión de lo público por medio de una serie de instrumentos que ayudan a incidir en tales asuntos.
Por consiguiente, el control social tendrá como objetivo aumentar la capacidad de influencia de la sociedad civil sobre papel regulador del Estado para fortalecer el poder ciudadano y equilibrar las relaciones de poder, fomentando con ello una democracia participativa
Además, propondrá alternativas para la mejora permanente de la gestión de lo público con el objetivo de contribuir a una vida mejor, previniendo y denunciando actos de corrupción o impunidad, que van en detrimento de la calidad de vida de la población.
En el siguiente vídeo, se puede ver cómo la democracia participativa pretende acceder incluso al poder establecido por medio de la creación de partidos políticos:
En el siguiente vídeo, se puede ver cómo la democracia participativa pretende acceder incluso al poder establecido por medio de la creación de partidos políticos:

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