sábado, 14 de junio de 2014

EL PODER EN LA SOCIEDAD DIGITAL. TECNOLOGÍAS DEL YO, LA CONFIGURACIÓN DE LA SUBJETIVIDAD EN LA RED

A continuación, me dispongo a reflexionar sobre la configuración de la subjetividad en la red.





El concepto subjetividad hace referencia a “el modo en que nos pensamos y relacionamos con nosotros mismos en un determinado momento histórico”.

La subjetivación, por consiguiente, es el término que se utiliza para referirse al proceso por el cual nos convertimos en sujetos, es decir, la constitución de nuestra subjetividad.

Según Foucault, “somos prisioneros de ciertas concepciones de nosotros mismos y de nuestra conducta", entendiendo que lo que hacemos y lo que creemos que somos es lo que nos hace ser lo que somos; somos el producto de nuestras prácticas. 

Foucault defiende a su vez que "no hay una forma universal de sujeto que pueda ser definida con independencia de las condiciones históricas en la que se conforma, pues la subjetividad no es más que una de las posibilidades dadas de organización de una conciencia de sí”. 

De igual modo, en los diferentes ámbitos donde tienen lugar las relaciones sociales estamos expuestos a heterogéneos procesos que nos configuran como cierto tipo de sujetos a partir de determinadas prácticas.


Uno de esos espacios, por ejemplo, sería la red.
En relación con el tema de la identidad y la subjetividad, hemos de señalar que en ella se da la posibilidad de crear un segundo yo o incluso múltiples identidades. 
Por tanto, lo que hace el sujeto en este nuevo contexto es re-definirse y, desde su nuevo yo, establecer el tipo de interacciones con los otros usuarios del ciberespacio.
La identidad que un determinado sujeto crea, por ejemplo, en una red social, es una identidad mediada y filtrada por él mismo, siendo esta una acción comunicativa por estar orientada al entendimiento.
Por tanto, mientras que en la vida real el sujeto es resultado de sus experiencias, vivencias y mediaciones,en la red es un producto consciente de sí mismo; mientras que en la realidad no decide qué rasgos lo definen e identifican frente a los ojos, en la virtualidad sí que posee el control sobre ellos; mientras que en el día a día sí que es verificable, en internet es difícil de verificar; y, si bien es verdad que en la vida real es necesario formar parte del mismo espacio social para que tenga lugar la interacción, en la vida virtual no lo es.
Nos encontramos, pues, ante un sujeto bi-dimensional, virtual y no virtual. 
En este sentido, hemos de señalar que si bien el conocimiento del sujeto no virtual permite controlar al virtual, en la red el sujeto virtual entra en conflicto con el no virtual pudiendo dar lugar a la mentira.








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